Cambiar de casa es una de las tareas más grandes que puedes afrontar, y el estrés crece a la par que tu hogar. Para que el proceso salga bien, conviene conocer de antemano los errores en una mudanza más habituales y cómo evitarlos. Si tienes claro qué no hacer, tendrás un movimiento mucho más tranquilo y ordenado.
1. Elegir el agente o la empresa equivocada
Lo primero que suele fallar en una mudanza es la elección de la agencia o el profesional que gestiona la venta o el traslado. Con tantas opciones disponibles en tu zona, es fácil sentirse abrumado y decidirse por la primera que aparece.
Ese es precisamente el error: si esa empresa no tiene un buen historial, la operación no saldrá bien. Antes de contratar, revisa su reputación, tanto entre clientes anteriores como dentro del sector. Pregunta por su tasa de éxito y busca referencias reales.
2. No cuidar las fotografías de la propiedad
Si tu mudanza implica vender tu vivienda anterior, las fotos son claves para atraer compradores. Algunas agencias usan fotógrafos profesionales; otras improvisan con resultados discretos.
Tienes derecho a pedir nuevas fotografías si las que se están usando no muestran tu casa en su mejor versión. Una buena agencia estará de acuerdo, porque a ella también le interesa vender rápido y bien.
3. Planificar el traslado a última hora
La vorágine de vender o dejar una vivienda hace que muchas personas se olviden de la otra mitad del proceso: la mudanza en sí. Conviene planificarla en cuanto tengas fecha aproximada, ya sea de tu nueva casa o de la entrega de la actual.
Las mejores empresas de mudanzas se reservan con semanas de antelación, así que cuanto antes las contrates, más margen tendrás. Esto también te da tiempo para empaquetar con calma, en lugar de hacerlo la noche antes entre prisas.
Si todavía dudas si es el momento adecuado para dar el paso, este artículo sobre cómo saber si estás listo para mudarte te puede ayudar a decidir con más seguridad.
Haz una lista de tareas por semanas
Divide el proceso en bloques: seis semanas antes, contrata la empresa de mudanzas; tres semanas antes, empieza a embalar lo que menos usas; la última semana, deja preparada una maleta con lo esencial.
4. Calcular mal los costes
Una mudanza no es barata, así que conviene ser estricto con el presupuesto y tener en cuenta todos los gastos posibles, incluso los menos evidentes.
Si además vendes una propiedad, recuerda que los costes no terminan en el precio de venta. Hay que contar con impuestos, gestoría, notaría y la comisión de la agencia inmobiliaria. A eso se suma el coste del transporte y el embalaje.
Es normal que surjan gastos imprevistos, pero si estimas bien la mayoría, el impacto en tu cuenta será mucho menor.
5. Poner un precio de venta poco realista
Si tu mudanza viene acompañada de la venta de tu vivienda actual, es tentador fijar un precio alto para maximizar el beneficio. Sin embargo, hay que ser realista.
Pide valoración a varios agentes para hacerte una idea objetiva del precio de mercado. Un precio excesivo solo aleja a los compradores potenciales; compara con propiedades similares de tu zona antes de decidir.
6. Ignorar problemas pendientes de la vivienda
Al vender una casa, es habitual que surjan incidencias de construcción o mantenimiento que conviene resolver antes de entregarla. Esta información suele trasladarse a los compradores, y si hay reparaciones importantes sin hacer, es probable que pidan una rebaja mayor que el propio coste de arreglarlas.
No dejes pasar estos detalles: arregla lo que puedas antes de poner la vivienda en el mercado.
7. Descuidar la presentación del hogar
A la hora de vender, mostrar la casa en su mejor estado marca la diferencia. Si los espacios están desordenados o mal distribuidos, muchos compradores no logran imaginarse viviendo allí.
Mantén la vivienda limpia y ordenada de forma constante, en lugar de dejarlo todo para la noche antes de cada visita. Un ramo de flores frescas o una habitación bien ventilada pueden ayudar más de lo que parece.
Si te cuesta mantener el orden con tantas cosas acumuladas, echa un vistazo a estos consejos de minimalismo para el hogar y la mente: aligerar antes de mudarte también facilita el embalaje.
8. No proteger la nueva vivienda desde el primer día
Una vez hecha la mudanza, muchas personas dejan la seguridad del nuevo hogar para más adelante. Es un error: los primeros días, con cajas por todas partes y movimiento constante de personas, son especialmente delicados.
Conviene revisar cerraduras, ventanas y accesos nada más llegar. En este artículo sobre cómo proteger tu nuevo hogar encontrarás ideas prácticas para empezar con buen pie.
Conclusión
Estos errores en una mudanza se pueden evitar fácilmente si te organizas con tiempo. Elige bien a los profesionales que te acompañan, planifica el traslado con antelación, calcula el presupuesto con margen y cuida tanto la vivienda que dejas como la que recibes.
Con estos pasos, tu mudanza será mucho más sencilla y estarás más cerca de disfrutar de tu nuevo hogar sin sobresaltos.